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VESTIMENTA Y JOYAS VIKINGAS

El vikingo típico vestía lana y lino: túnica (kyrtill) hasta la rodilla, pantalones sujetos con vendas, capa cerrada con un broche y botas de cuero blando. Los colores dependían del bolsillo: el rojo de rubia, el azul de glasto y el amarillo de retama costaban más que los tonos naturales, así que vestir de azul intenso era presumir de riqueza tan claro como llevar oro.

Las mujeres usaban un vestido de tirantes prendido con dos grandes broches ovalados (los famosos broches "tortuga"), unidos por ristras de cuentas de vidrio, ámbar y azabache. Del broche colgaban a veces llaves, peines o amuletos: llevar las llaves del hogar era el símbolo visible de la húsfreyja, la señora de la casa. Los hombres completaban el ajuar con el broche penanular de la capa, anillos de brazo y, los más ricos, collares de oro trenzado.

Todo esto lo sabemos gracias a tumbas como las de Birka, en Suecia, donde los textiles sobrevivieron contra todo pronóstico. Allí aparecieron hasta sedas de Bizancio y bordados con hilos de plata: prueba de que la moda vikinga llegaba tan lejos como sus barcos, y de que vestirse bien era, también entonces, una declaración de quién eras.